terça-feira, novembro 14, 2006

La Macorina

Ponme la mano aquí, Macorina,
ponme la mano aquí.

Tus pies dejaban la estera
y se escapaba tu saya
buscando la guardarraya
que al ver tu talle tan fino
las caña azucareras
se echaban por el camino
para que tu las molieras
como si fueses molino.
Ponme la mano ...

Tus senos carne de anó'
tu boca una bendición
de guanábana madura
y era tu fina cintura
la misma de aquel danzón.
Ponme la mano...

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llenaste al son
caliente de aquel danzón.
Ponme la mano...

Chavela Vargas

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